viernes, 29 de abril de 2016

Mayoría parlamentaria a favor del pacto por la educación propuesto por Ciudadanos

La posibilidad de que se apruebe este pacto, siendo apoyado no ya por PP... sino por el PSOE, IU y Podemos, es de una gravedad que debemos denunciar desde Mareas por la Educación Pública.






La posibilidad de que se apruebe este pacto, siendo apoyado no ya por PP, lo que supondría una línea continuista con la LOMCE, sino por el PSOE, IU y Podemos, es de una gravedad que debemos denunciar desde Mareas por la Educación Pública. 

Aprobar el pacto por la educación propuesto por Ciudadanos significaría varias cosas:
Continuar en la dirección de la LOMCE, lo que explicaría su abstención en la votación de la Proposición No de Ley del PSOE para paralizar el calendario de implantación de la misma.
La consolidación del neoliberalismo en educación.
En este sentido, si el PSOE apoya esta Proposición No de Ley de Ciudadanos, terminará por asentarse en la línea neoliberal europea de la cultura del emprendimiento; de la defensa de los planes de la OCDE para la educación y de la consolidación y desarrollo de la FP Dual, en los términos que define la Estrategia Europea de Educación y Formación 2020.

Si Podemos e IU-­Unidad Popular no se oponen en el Congreso y públicamente a este pacto, habrán asumido el principio de que cualquier decisión, si es fruto del pacto de la mayoría, por definición es buena, renunciando a toda opción de construir una ley que proteja a la educación de intereses mercantiles.

A día de hoy, confirmamos que el trabajo en contra de estas medidas sólo podrá llevarse a cabo en la Comisión Parlamentaria, donde el pacto PSOE-­Ciudadanos puede decantar las decisiones, ya que se ha votado de manera general a favor de la medida, algo que tendrá que forzar una reflexión crítica y profunda en los partidos de izquierda en algún momento, lo cual, empieza a ser urgente.

El programa de Ciudadanos es peligroso porque defiende una educación competitiva, sometida a las exigencias del mercado y que pretende producir talento y excelencia según los criterios neoliberales del Libro Blanco de la Educación de José Antonio Marina, de la normativa de la OCDE, de la Unión Europea y de organismos internacionales como la OMC y el FMI, que ponen la escuela al servicio de la productividad.

No es casual, que el mismo día que se vota la PNL, se busque en rueda de prensa el apoyo de los sindicatos (que deberían posicionarse críticamente, de una vez por todas, contra semejantes planteamientos) o que se publiquen artículos pidiendo un pacto educativo en los mismos términos que Ciudadanos, como el aparecido el jueves 14 de abril en El Periódico.comi, desde las empresas del sector del gran consumo.

En materia de educación, el programa electoral de Ciudadanosii defiende:
En relación a la gratuidad de la enseñanza, “poner freno de forma decidida, usando todos los instrumentos legales posibles, a la introducción de cualquier tipo de tasa, tarifa o gasto por parte de los colegios públicos o concertados”, de forma que equipara, en cuanto a financiación, las dos redes. Ni que decir tiene, que no se plantea la eliminación o la paralización de los conciertos educativos.
En relación a los centros educativos, defiende la independencia de los centros y su autonomía curricular y organizativa, lo que fomentará la competitividad entre los mismos según los intereses particulares de los “agentes sociales” y de su zona de implantación. La libre elección de centros ya mete en esta dinámica competitiva a las escuelas de la red pública, entre sí, y frente a la concertada, sobre financiada en todas las CCAA.
Como en el proyecto de Marina, Ciudadanos considera necesaria la “rendición de cuentas vía pruebas estandarizadas sobre un amplio conjunto de competencias cognitivas que permitan comparar el desempeño de los centros educativos (públicos, concertados y privados) de todo el país”, lo que supone establecer un ranking de centros educativos y que se conviertan, no en lugares de enseñanza, sino de entrenamiento, con el fin de alcanzar los objetivos de pruebas estandarizadas, tipo PISA.
El modelo anglosajón de rendición de cuentas (accountability) debe ser aplicable también al profesorado, desarrollando programas de incentivos económicos y profesionales en función de la valoración del “impacto” que su trabajo profesional tenga en los resultados del alumnado y en el ranking que globalmente alcanzaría el centro gracias al mismo.
Propone, además, el MIR educativo, que es la enésima vuelta de tuerca del CAP y del Máster de Formación del Profesorado, para controlar la formación del profesorado en términos muy precisos: lo que sabe el profesor debe ser rentable, productivo y reciclable según demanda.
En la línea de la productividad y al servicio de Europa, lleva al paroxismo los programas de bilingüismo y plurilingüismo, que están generando en comunidades como Madrid y Andalucía graves problemas de segregación y analfabetismo en la propia lengua. Es casi imposible acceder a plazas en colegios públicos que no tengan la denominación de bilingües. El criterio vuelve a ser la obediencia a Europa en su demanda de movilidad y flexibilidad laboral, para lo cual, es necesario el manejo de idiomas.
En relación a la enseñanza universitaria, Ciudadanos propone abiertamente la financiación de las universidades en función de su productividad y de la demanda de sus estudios tengan por parte del mercado laboral. No diferencia entre pública y privada en la financiación (incluyendo becas), sino que supedita la misma a la lógica mercantil. El cierre de facultades de la universidad pública es la consecuencia directa.

El pacto, se propone con vistas a una generación. Esto se plantea, una vez más, de forma pretendidamente aséptica, no ideológica, porque Ciudadanos hace suya la queja generalizada de que las leyes educativas cambian cada vez que cambia el gobierno.

Esta queja sería pertinente, si no fuera porque se pierde de vista algo esencial, puesto que por mucho que hayan cambiado las leyes educativas (pongamos, desde la LODE), en lo único en lo que ha habido un consenso implícito ha sido en el espíritu de las mismas, y por lo tanto, entre los gobiernos de diferente ideología que las han desarrollado: avanzar en el desarrollo de la normativa europea que somete la educación a una lógica mercantil y competitiva y en la defensa de la escuela privada concertada. En este sentido, el pacto que propone Ciudadanos, no sólo es continuista, sino que acelera la aplicación de las medidas de competitividad y rendimiento que propone Europa, y por lo tanto, es LOMCE, pero también LOE.

Que sea con vistas a una generación no supone que estén haciendo suyo el mensaje de una ciudadanía que reclama estabilidad en materia educativa, sino que es el tiempo necesario y previsto para que sean incuestionables las medidas que se aprueben y desarrollen en ese pacto. Es decir, para la irreversibilidad de sus efectos en el país, en esa generación de futuros trabajadores.

Una generación es el tiempo que necesitan organismos como la OCDE, el FMI y la OMC para, sin trabas de ningún tipo, hacer que la escuela produzca el “talento” que según Ciudadanos, la LOMCE, el PP y el PSOE debe producir y para generar competitividad, innovación, y trabajadores que permitan a Europa seguir siendo competitiva frente a las economías emergentes.

Si se vota ese gran pacto por la educación no habrá posicionamientos ideológicos que perturben el proyecto, ya que los partidos políticos habrán pactado por ese tiempo que quien decide en educación, una vez más, es el mercado.

Mareas por la Educación Pública


Notas:



Publicado en Rebelión

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