Mostrando entradas con la etiqueta Rosa Cañadell. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rosa Cañadell. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de noviembre de 2022

"Educación, coeducación y género", Rosa Cañadell

Estamos asistiendo últimamente a debates y confrontaciones importantes a raíz de la Ley Trans que está a punto de aprobarse en el Congreso. Decir, ante todo, que como mujer, enseñante, sindicalista y feminista, me duele mucho la escisión del movimiento feminista en torno a este tema. Pero sobre todo me preocupa mucho cómo puede afectar esto a las escuelas e institutos, tanto en lo que se refiere al profesorado como, muy especialmente, al alumnado.

Getty Images


Rosa Cañadell, El diari de l´educació, 8 de noviembre de 2022

Yo soy de la vieja escuela del feminismo (¡cuestión de edad!), de las que en los años 80 y 90 introdujimos la “Cuestión de Género” y la igualdad entre chicos y chicas en los centros educativos. Se trataba, básicamente, de concienciar a chicos y chicas de que una cosa era el sexo biológico, que se mostraba en machos y hembras, o sea, en niños y niñas o chicos y chicas, y que otra cosa era todo lo que la sociedad había adjudicado a cada uno de los sexos, o sea los roles que nos habían dicho que debían marcar nuestros gustos, nuestra forma de vestir, de pensar, de actuar, de amar, etc. Y, sobre todo, como el patriarcado había establecido una jerarquía en la que todo lo adjudicado al sexo masculino era más valorado que todo lo que había adjudicado al sexo femenino, dejando a las niñas, jóvenes y mujeres adultas en una posición subordinada y, demasiado a menudo , maltratada.

Lo que queríamos era abolir estos roles adjudicados en cada sexo y ofrecer la posibilidad de transgredirlos. Así, se trataba de que no sólo los niños jugaran a pelota, sino que también lo podían hacer las niñas, que no sólo las niñas debían ser limpias y dulces, sino que también debían serlo las niñas, que todo el mundo se podía vestir como quisiera, aspirar a cualquier profesión y amar a una persona de su sexo o del otro.

Queríamos educar para que las relaciones sexuales y/o amorosas pasaran por una posición de igualdad entre ambas partes, por considerar que el placer sexual femenino era tan importante como el masculino y que la ternura adjudicada a las chicas debía también formar parte del comportamiento de los chicos. Queríamos exterminar el acoso sexual y la violencia hacia las chicas. Queríamos que quedara claro que el cuidado de los hijos e hijas era cosa de dos, al igual que lo eran las tareas domésticas. Queríamos que las chicas pudieran aspirar a ser ingenieras, mecánicas, políticas, informáticas… y los chicos pudieran dedicarse a la educación infantil, el cuidado de la gente mayor, o cualquier otra profesión normalmente adjudicada a las mujeres.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

La pandemia: una gran oportunidad para la colonización de la educación

Hace unas semanas salió una noticia que ha pasado bastante desapercibida y que nos debería hacer reflexionar mucho: se presentó, de la mano de la ministra Isabel Celaá, la "Alianza por la Educación". La pregunta es si realmente pensamos que tenemos que dejar en manos de las empresas y los bancos la conducción de la educación.

iStock


Rosa Cañadell, El diari de l´educació, 19 de noviembre de 2020

Desde hace tiempo, algunas personas venimos alertando de la voluntad de las grandes empresas de apropiarse de la educación. Hemos señalado que la educación se ha convertido en un nicho suculento por los grandes capitales que pueden ver una gran oportunidad para ampliar sus beneficios, y también hemos señalado que hay una voluntad de colonizar lo que se enseña en los centros educativos, con el fin conformar una ideología que no ponga en cuestión el sistema y que acepte de buen grado las nuevas formas de explotación laboral, la precariedad y la desigualdad.

Durante el cierre de los centros educativos que nos obligó el confinamiento el curso pasado, se puso sobre la mesa la necesidad de utilizar la educación virtual y eso destapó la gran desigualdad que imperaba en nuestro alumnado, y como consecuencia la gran importancia de la educación presencial: primero de todo por equidad, para no dejar atrás los más de 300 mil niños y jóvenes que no tienen ordenador, y el 85% que tienen sólo uno para toda la familia. Constatamos que las aulas son el único espacio en el que todos los niños, hombres y mujeres, gozan de los mismos recursos, tanto materiales como humanos. Pero también constatamos que el aprendizaje, en etapas no adultas, no se puede lograr ante una pantalla con la misma profundidad que interaccionando con los compañeros y compañeras y con el profesorado.

Sin embargo, estamos viendo como las nuevas tecnologías, que ya hace tiempo que han entrado a la educación, intentan sustituir la escuela tradicional por una educación online , sobre todo por parte de las grandes empresas del sector, que ven en la educación un mercado altamente rentable y que están aprovechando la pandemia para sacar adelante sus planes. Estas corporaciones son los principales actores políticos beneficiarios de la transformación digital de la educación en esta emergencia sanitaria, ya que son las que tienen las herramientas, el hardware , el software , las plataformas, las redes y todos los medios necesarios para producir material de aprendizajes no presenciales.