jueves, 7 de abril de 2016

6 argumentos para rechazar las pruebas de la LOMCE_Red de Escuelas Insumisas


Artículo de El diari de l´educació, fruto, como señalan, del debate constante que la Red de Escuelas Insumisas mantiene con sus miembros y con otros colectivos. Para escribirlo, declaran, ha sido especialmente importante la reciente colaboración que han tenido con la Assemblea Groga de Gracia.

En estos momentos en los que la espada de Damocles de la LOMCE continúa sobre nuestras cabezas, los argumentos que ofrece, aunque se remitan directamente a la situación de Cataluña, (donde la LEC es una digna predecesora de la LOMCE y donde las pruebas van a efectuarse ya para tercero y sexto desde finales de abril,), resultan fundamentales para rechazarlas en cualquier circunstancia. Ofrecen, además de un envidiable modo de colaboración entre la comunidad educativa, una página no sólo con un detallado argumentario sino también con "instrucciones", noalalomce.net .



Artículo

Las pruebas de tercero y sexto de primaria en Cataluña sí que aplican la LOMCE y sí hacen rankings: los ciudadanos tenemos el deber de ejercer la objeción de conciencia. Son el eje vertebrador de un sistema educativo retrógrado y discriminatorio. Desde la Red de Escuelas insumisa hacemos un llamamiento a las familias para hacer objeción de conciencia a las pruebas. Resumimos en seis puntos, los argumentos que consideramos esenciales para legitimar la objeción de conciencia así como algunas consignas prácticas para llevarla a cabo.

1. Las pruebas de tercero y sexto de primaria son el eje vertebrador de la LOMCE: luchar contra las pruebas es luchar contra la LOMCE

Las pruebas externas estandarizadas son un instrumento fundamental de los sistemas educativos basados ​​en la competencia porque permiten clasificar los centros y establecer rankings entre ellos. La LOMCE, una ley gestada y dictada por la FAES (el Think Tank del PP), la Conferencia Episcopal, la patronal española y el Ibex 35, una ley impuesta sin debate político ni científico previo , que es pedagógicamente retrógrada y socialmente discriminatoria, una ley, por último, que ha levantado toda la comunidad educativa en contra, ha hecho de las pruebas externas estandarizadas uno de los ejes fundamentales de su sistema educativo. Neutralizar las pruebas significa paralizar la LOMCE.

2. Cataluña, examinadora avant la lettre , ya ha creado una cultura de la evaluación externa con la LEC

Irene Rigau y Meritxell Ruiz insisten en que las pruebas de primaria en Cataluña no corresponden a la LOMCE sino a la LEC, afirman que son las de siempre. En parte es cierto. La introducción de las evaluaciones externas estandarizadas en Cataluña, ha sido una iniciativa estratégica pionera para poder introducir la cultura de la fiscalización externa a la educación, de cara a la clasificación de los centros y su inmersión en un régimen competitivo. Sin embargo, la LOE, la ley anterior a la LOMCE, prohibía explícitamente publicitar los resultados de las evaluaciones externas para evitar, precisamente, la comparación y el establecimiento de rankings entre centros. En el marco jurídico de la LOE, las evaluaciones de diagnóstico catalanas se consideraban internas de los centros y sin ninguna trascendencia externa. Ahora, la LOMCE, ley orgánica de obligado cumplimiento, establece en su artículo 147.2.que las administraciones educativas publicarán los resultados obtenidos por los centros docentes.

La Generalitat es la administración pública pionera en permitir la publicación de los resultados de evaluaciones y en utilizar las clasificaciones para premiar y castigar a los centros.

3. Ya en el curso pasado, en Cataluña, la LOMCE se desplegó tanto en la forma como en el fondo, y en estos momentos el Departamento de Enseñanza ya utiliza legalmente las evaluaciones para clasificar centros.

A pesar de las afirmaciones de las dos últimas consejeras de Enseñanza, Cataluña no sólo está aplicando la LOMCE de manera ejemplar, sino que vuelve a ser pionera, nuevamente, en el uso explícito de las evaluaciones externas. Así, desde el año pasado, el Gobierno de Cataluña aplica la LOMCE en la forma, ya que las pruebas que antes se hacían a quinto de primaria respetando el final del ciclo medio se hacen, ahora, a tercero de primaria, en medio de un ciclo y de acuerdo con la Ley Wert. Y se han trasladado también las fechas de ejecución de las pruebas y, así como antes se hacían durante el mes de octubre, desde el año pasado se realizan durante los meses de abril y mayo, tal como especifica el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del gobierno del PP.

Pero Cataluña aplica la LOMCE también en el fondo y es aquí donde vuelve a liderar la política neoliberalizadora de la educación. Gracias a la entrada en vigor de la Ley Wert, el gobierno de Cataluña ya ha podido poner en marcha el objetivo real de su camuflada iniciativa estratégica.La Generalitat es la administración pública pionera en permitir la publicación de los resultados de evaluaciones y en utilizar las clasificaciones para premiar y castigar a los centros. por ahora lo está haciendo de manera discreta, sutil y encubierta disfrazando las evaluaciones de informes que ya se publicitan y etiquetando los centros con calificaciones que implican asignación de recursos. La primera pieza del efecto dominó ya está puesta y sólo hay que esperar un poco para que a partir de estos resultados publicidades de manera dispersa y gradual, todos nosotros acabamos, inconscientemente, naturalizando los listados de rankings de las escuelas.

4. Las pruebas de primaria son antipedagógicas y discriminatorias

Si dejamos de lado la estrategia política neoliberalizadora los gobiernos central y autonómico y pasamos a valorar las pruebas en sí mismas, podremos constatar que acusan un cuádruple perjuicio para el sistema: incompetencia técnica, regresión y distorsión pedagógica, precarización de la función docente y discriminación del alumnado.

Los proyectos y los programas de cada escuela se ven alterados y modificados para conseguir una 'buena posición' en la escala de valor que aplica la administración para asignar incentivos en función de los resultados.

En primer lugar, se produce un fraude metodológico en que las pruebas evalúan un porcentaje mínimo del aprendizaje de los y las alumnos y sólo se centran en dos o tres materias obviando el desarrollo integral y de todo el espectro de cada criatura . No evalúan los procedimientos del aprendizaje, ni las metodologías y proyectos de las escuelas y de sus docentes en función de las necesidades de cada colectivo, de las condiciones socioculturales del entorno o de las particularidades de cada niño. Y a pesar del reduccionismo flagrante de las pruebas, sus resultados son utilizados para clasificar los centros en su totalidad.

En segundo lugar, las pruebas controlan y condicionan el currículo y la práctica docente ya que la imposición de las pruebas conlleva la focalización implícita en los contenidos marcados por la autoridad y el entrenamiento de los niños con el objetivo claro de obtener la mejor nota posible.Los proyectos y los programas de cada escuela se ven alterados y modificados para conseguir una 'buena posición' en la escala de valor que aplica la administración para asignar incentivos en función de los resultados.

En tercer lugar, con la introducción de las pruebas estandarizadas se precariza la situación laboral de los maestros, que de repente se ven inmersos en un sistema de gestión de resultados y rendición de cuentas que los fuerza a moverse en un entorno de competición, relaciones de poder e incentivos económicos que distorsionan el sentido último de su trabajo y vocación. Finalmente, dado que las pruebas son estandarizadas y que no tienen en cuenta ni las peculiaridades socioeconómicas y geográficas de cada centro, ni tampoco la situación personal de cada alumno / a, acaban convirtiéndose en instrumentos claros de clasificación y segregación del alumnado: las pruebas estandarizadas son, según la LOMCE, las que pueden ser tenidas en cuenta a la hora de repetir curso o determinar el acceso a las diferentes vías diversificadoras de la educación secundaria como la FP Básica, y eliminan, por tanto, la garantía de una educación obligatoria universal para todas las personas, independientemente de su situación personal y socioeconómica.

Si las familias no detenemos la LOMCE nadie lo hará por nosotros. Para hacer la objeción a las pruebas hay que informarnos, organizarnos y comunicar nuestra acción reivindicativa.

5. Ni partidos políticos ni sindicatos paran la LOMCE: es la hora de las familias

Los consenso "antilomce" es indiscutible. Comunidad educativa, sindicatos, pedagogos, expertos en educación, partidos políticos ... todos, a excepción del PP, se ha mostrado aparentemente en contra. Y sin embargo nadie lo ha parado. El despliegue gradual del sistema educativo neoliberal de la LOMCE continúa implacable y, lo que es más alarmante, la cultura educativa que lleva implícita (tradicional, adoctrinando, autocrática, competitiva) comienza a incrustarse en la estructura de escuela inclusiva que llevábamos décadas construyendo. Si las familias no detenemos la LOMCE nadie lo hará por nosotros.

6. Cómo hacer la objeción de conciencia: infórmese, organízate y comunique su acción reivindicativa

Para hacer la objeción de conciencia organice urgentemente una reunión informativa y deliberativa con el grupo clase o conjuntamente los cursos de tercero y sexto de su escuela.
En el caso de tercero, antes de la reunión, hable con la dirección de su escuela para pedir información de las fechas en que se realizarán las pruebas (las fechas concretas las decide la dirección de la escuela).
Puede sugerir que las fechas se concentren en pocos días y al final del periodo . Si la escuela le pone algún tipo de inconveniente para daros las fechas de las pruebas o respecto a la objeción, puede hacer una solicitud por escrito de las fechas, de acuerdo al artículo 26 de la ley de 19/2014, de 29 de diciembre, de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno.
Los maestros no pueden participar en la objeción (aunque muchos estén de acuerdo a nivel personal) porque como funcionarios, su desobediencia podría tener consecuencias disciplinarias.
En cuanto a la objeción por sí misma, básicamente consiste en organizarse para no llevar a los niños a la escuela los días de las pruebas : puede realizar salidas culturales, talleres o acciones visibles en la calle para hacerse eco de la acción.



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