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jueves, 26 de enero de 2023

Reformas educativas y desprecio al conocimiento. Notas sobre la colonización neoliberal de la escuela



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Marta Venceslao | Jorge Larrosa, Desde abajo, 26 de enero de 2023

Quisiéramos plantear algunas consideraciones sobre el marco ideológico de las últimas reformas educativas que, en la línea de sus predecesoras, ahondan en el menosprecio al conocimiento y suponen un vaciamiento todavía mayor del currículum de aquellas materias de estudio que durante siglos nos han invitado a pensar, haciendo de la escuela, entre otras cosas, un lugar para la emancipación. Son muchas las voces que desde la enseñanza secundaria y primaria, pero también desde la universidad, los sindicatos y colectivos de profesorado, han venido señalando que este vaciamiento responde a una operación que sitúa a la escuela, de un modo cada vez más diáfano, al servicio de los requerimientos del capital. Sería ingenuo por nuestra parte no considerar esa función histórica del sistema escolar. Sin negarla en ningún caso, lo que nos parece relevante subrayar en este espacio es que, a diferencia de otros momentos, el colaboracionismo contemporáneo entre las propuestas educativas y el proyecto neoliberal avanza de una forma tan implacable que deja cada vez menos espacio para que la escuela continúe sosteniendo su compromiso pedagógico. Un compromiso que, nos recuerda Jordi Solé a propósito del pensamiento arendtiano, consiste en poner a las nuevas generaciones en contacto con la cultura, despertar el deseo de saber e invitarlas a formar parte del mundo (Solé, 2020: 102). No olvidemos que la escuela pública fue una conquista de la clase obrera en su apuesta por democratizar el acceso a las herencias culturales. La aspiración a universalizar ese acceso ha sido una reivindicación constante de los movimientos de izquierda.

Una revisión de las directrices de instituciones como la OCDE (2016, 2015, 2013, 2010) o la Unión Europea (2012) da cuenta de que lo que hoy se intentaría democratizar no es tanto el conocimiento como la ignorancia. Sus políticas educativas se entroncan abiertamente con los imperativos de la competitividad empresarial y la producción de subjetividades eficientes. En los últimos años ha proliferado una discursividad pedagógica que sostiene la necesidad de ofrecer una formación integral que permita afrontar los desafíos del presente potenciando las competencias y capacidades del alumnado y alimentando su espíritu emprendedor. Como una letanía, insisten en remarcar que la sociedad se enfrenta –de forma aparentemente inevitable– a escenarios inciertos y cambiantes para los que será necesario estar preparado. No es difícil entrever en ese futuro de “cambios veloces y desconocidos” el circunloquio con el que referirse al horizonte de precariedad que dibuja un contexto marcado por la progresiva pérdida de derechos, la precarización de la esfera laboral y la erosión de eso que Marina Garcés ha llamado mundo común (2013).

lunes, 11 de julio de 2022

La libertad guiando (dicen) a la escuela

Algunas medidas como las becas para rentas altas que promueve Madrid suponen el camino perfecto para que el hijo de clase alta no se cruce en todo su periplo escolar con el hijo de la inmigrante o del obrero

Niños de un centro privado de Madrid, en una imagen de archivoLuis Magán

Albano de Alonso Paz, El País, 11 de julio de 2022

Pocas tesis más clasistas hay en educación que aquella que se apoya en la manida idea de la libertad de elección de las familias sobre el tipo de colegios que desean para sus hijos. Esta narrativa centelleante y supuestamente alumbradora —manipuladora a la vez— procura manejar los hilos de la opinión pública para engañar a la población a su antojo en redes sociales y medios, como una vez más estamos viendo en las últimas semanas. Arroja, sin embargo —y eso es lo preocupante—, profundas consecuencias en los derechos fundamentales defendidos a través de la educación, sobre todo de los colectivos con más riesgo de exclusión social, que son los que más necesitan del sistema educativo como bien público; a ellos habría que preguntarles si tienen también libertad para elegir el centro escolar.

El filósofo Jean-François Lyotard, en su ensayo La condición postmoderna, hablaba de lo que él llamó “los juegos del lenguaje”, representación del discurso de lo que, en la práctica, estamos asistiendo cuando se habla bajo el matiz de eslóganes superfluos pero efectistas de la libertad para elegir centro. En esta idea encontramos una forma de entendimiento sobre cómo la lesiva idea de libertad ha dado en ciertos sectores el triunfo temporal a un molde de discurso verbal que abandona al pensamiento meditado, crítico, hasta trasladarlo a la esfera del mantenimiento de privilegios. Y es así cómo, a través de un artilugio meticulosamente armado a través del sensacionalismo más voraz, una jugada lingüística de la palabra “libertad”, con un análisis pragmático efectista, ha amplificado su voz hasta hacer tambalear el necesario relato de la emancipación, de la escuela como mecanismo para el progreso, la equidad y la justicia social.

Ello nos conduce a lo que también Lyotard llamó el principio de performatividad, que, en sus palabras, “tiene por consecuencia global la subordinación de las instituciones de enseñanza superior a los poderes.” Y así, con ese principio quimérico que guía a los poderosos enmascarados bajo la bandera de derechos fundamentales, se configura una estrategia sociopolítica en la que la educación reglada construida una y otra vez bajo esta idea de supuesta libertad supone el camino perfecto para que el hijo de clase alta no se cruce en todo su periplo escolar con el hijo de la inmigrante o del obrero. Y ese es el doloroso entramado que los orienta.

sábado, 9 de julio de 2022

El más listo de la EBAU. Filología clásica, igualdad y falibilidad

Alumnos se examinan de la EBAU en el campus del Milán Paco Paredes | EFE

Enrique del Teso, La Voz de Asturias, 9 de julio de 2022

Hace años, Carmen Gómez Ojea ganó un premio literario (no recuerdo cuál) y dio en Panorama Regional una respuesta inteligente a una pregunta necia. Le preguntaron que qué le parecía que le hubieran dado aquel premio a una mujer. Ella contestó que no le parecía nada, que si se lo hubieran dado a un chimpancé le hubiera chocado, pero que habérselo dado a una mujer no le parecía nada. Hubo revuelo con eso de que el alumno con la nota perfecta de la EBAU eligiera estudiar Filología Clásica. Que el estudiante con más nota decidiera abrir un quiosco sería raro porque eso no tiene relación con la EBAU. Que elija estudiar Clásicas es como que una mujer gane un premio literario. No debería parecer nada. Hay muchos atractivos en la filología clásica, aunque lógicamente no tiene por qué gustar a todo el mundo. Eso que se llama cultura clásica es un cóctel de artes y pensamiento del más alto nivel que aporta sabiduría y buen trato con la belleza. Carl Sagan compara a la humanidad con un niño huérfano a la puerta de un hospicio que, cuando crece, quiere saber su origen. Todas las culturas contienen algún relato, mítico o histórico, sobre su origen. No hay civilización sin principio. No sabemos ser un huérfano sin venir de alguna parte. La cultura clásica da origen, profundidad y fundamento a esta parte del mundo. El contacto con el latín hace al uso de la lengua que estoy empleando un efecto parecido al de los baños de eucalipto en los pulmones. Desenreda, aclara y explica. Así que ese alumno tenía buenas razones para utilizar el impulso de su envidiable formación y adentrarse en los estudios clásicos. Tan buenas como para estudiar cualquier otra cosa.

jueves, 12 de mayo de 2022

La ideología del esfuerzo: la revuelta meritocrática de las élites neoliberales en educación

Es la reivindicación nostálgica del mantra tradicional de la “letra con sangre entra”, incapaz de concebir el proceso de enseñanza y aprendizaje como un viaje apasionante de descubrimiento y de comprensión de y para la vida



Enrique Javier Díez Gutiérrez, El País, 12 de mayo de 2022


En pleno siglo XXI resurgen las voces de sectores sociales que reclaman volver a una educación de élite, disfrazando con el ropaje del esfuerzo, el mérito y la exigencia de más contenidos escolares la demanda de selección y segregación social. Es la revuelta de las élites neoliberales en educación.

No son capaces de concebir el proceso de enseñanza y aprendizaje como un viaje apasionante de descubrimiento y de comprensión de y para la vida, sino como un ejercicio disciplinario, de “instrucción” casi militar por parte de los docentes y un viacrucis de sacrificio por parte de los estudiantes, centrado en la cultura del esfuerzo y la ideología mérito.

Es, en definitiva, la reivindicación nostálgica del mantra tradicional de la “letra con sangre entra”, revestida de culpabilización de los estudiantes que no se esfuerzan. Dado que responsabiliza y culpa al alumnado que fracasa de su fracaso, porque no aprovecha las oportunidades que se le dan, alguien debe tener el poder de obligarles a esforzarse. Alguien tiene que hacerles “sangrar” para conseguirlo.

Esta revuelta educativa utiliza la ideología meritocrática como una reformulación refinada de su programa elitista. Como analizan Michael Sandel (La tiranía del mérito) o César Rendueles (Contra la igualdad de oportunidades) en vez de justificar sin más las desigualdades, defienden los privilegios de las élites por su capacidad de esfuerzo, por sus superiores méritos intelectuales, como un premio merecido a su supuesto talento y esfuerzo. El truco está en el engaño de que la meritocracia ofrece posibilidades de ascenso, en teoría, a cualquiera que tenga el talento de aprovecharlas, aunque se constate que la movilidad social no ha socavado nunca la influencia y el poder de las élites.

martes, 28 de septiembre de 2021

Los estudiantes nos son pollos de engorde

Europa debe replantearse la verdadera misión de los centros escolares y las universidades, y devolver la dignidad a profesores y alumnos. Aceptar la lógica neoliberal en la educación ha sido un gravísimo error

Quinta Tinta

Nuccio Ordina, El País, 28 de septiembre de 2021

Durante décadas hemos asistido en silencio a la degradación del sistema educativo. Solo una minoría impertinente se ha empeñado en expresar el malestar de quienes viven en centros escolares y en universidades que hace tiempo que perdieron su función esencial: formar ciudadanos cultos, solidarios, dotados de sentido crítico y de conciencia civil. De esta manera, en todos los países europeos, como ocurre ahora en España, se reaviva el debate cuando se habla de nuevas reformas. La cuestión, sin embargo, es más compleja. A estas alturas, los ministros de los distintos Estados tienen un margen de maniobra muy limitado que no permite ningún auténtico cambio.

La distribución de fondos para la educación, en efecto, se ha confiado diabólicamente a un infernal mecanismo de recompensas, basado en rígidos sistemas de evaluación. Europa, de manera acrítica, ha importado los instrumentos y parámetros dominantes en Estados Unidos y en el Reino Unido. En pocas palabras, hemos pasado de un exceso a otro: de las holgadas mallas del pasado al estrecho cedazo actual. El término mérito se ha convertido en el salvoconducto para la obtención de fondos, reconocimientos, sellos de excelencia y promociones profesionales para el profesorado.

El problema no atañe a la evaluación en sí misma, positiva y correcta si se ejerce con equilibrio y se basa en valores compartidos. Concierne, en cambio, a los criterios que, de manera despótica, se han establecido para identificar a los meritorios. Se trata, por desgracia, de una lógica que ha terminado imponiendo a centros escolares y a universidades inadecuados modelos empresariales. Desde la primaria hasta el doctorado, toda la cadena educativa se ha puesto al servicio del llamado crecimiento económico, de las exigencias del mercado y de la empresa. En definitiva, las teorías neoliberales han impuesto sus principios al mundo de la educación: interacción con la empresa privada, cooperación con los distintos sectores de la economía, competitividad entre escuelas y universidades, prioridad de las “competencias” y “habilidades” que han contribuido a crear una peligrosa visión utilitarista del estudio, la investigación científica y el conocimiento.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

La pandemia: una gran oportunidad para la colonización de la educación

Hace unas semanas salió una noticia que ha pasado bastante desapercibida y que nos debería hacer reflexionar mucho: se presentó, de la mano de la ministra Isabel Celaá, la "Alianza por la Educación". La pregunta es si realmente pensamos que tenemos que dejar en manos de las empresas y los bancos la conducción de la educación.

iStock


Rosa Cañadell, El diari de l´educació, 19 de noviembre de 2020

Desde hace tiempo, algunas personas venimos alertando de la voluntad de las grandes empresas de apropiarse de la educación. Hemos señalado que la educación se ha convertido en un nicho suculento por los grandes capitales que pueden ver una gran oportunidad para ampliar sus beneficios, y también hemos señalado que hay una voluntad de colonizar lo que se enseña en los centros educativos, con el fin conformar una ideología que no ponga en cuestión el sistema y que acepte de buen grado las nuevas formas de explotación laboral, la precariedad y la desigualdad.

Durante el cierre de los centros educativos que nos obligó el confinamiento el curso pasado, se puso sobre la mesa la necesidad de utilizar la educación virtual y eso destapó la gran desigualdad que imperaba en nuestro alumnado, y como consecuencia la gran importancia de la educación presencial: primero de todo por equidad, para no dejar atrás los más de 300 mil niños y jóvenes que no tienen ordenador, y el 85% que tienen sólo uno para toda la familia. Constatamos que las aulas son el único espacio en el que todos los niños, hombres y mujeres, gozan de los mismos recursos, tanto materiales como humanos. Pero también constatamos que el aprendizaje, en etapas no adultas, no se puede lograr ante una pantalla con la misma profundidad que interaccionando con los compañeros y compañeras y con el profesorado.

Sin embargo, estamos viendo como las nuevas tecnologías, que ya hace tiempo que han entrado a la educación, intentan sustituir la escuela tradicional por una educación online , sobre todo por parte de las grandes empresas del sector, que ven en la educación un mercado altamente rentable y que están aprovechando la pandemia para sacar adelante sus planes. Estas corporaciones son los principales actores políticos beneficiarios de la transformación digital de la educación en esta emergencia sanitaria, ya que son las que tienen las herramientas, el hardware , el software , las plataformas, las redes y todos los medios necesarios para producir material de aprendizajes no presenciales. 

lunes, 14 de septiembre de 2020

La banca asalta la escuela

El pujante mercado de formación privada del profesorado, el negocio de los libros de texto o de suministro de equipos informáticos, los conciertos educativos y la educación financiera son algunas de las grietas que encuentran grandes bancos y multinacionales para que la educación contribuya a diseminar una visión sobre el sistema de libre empresa acorde a sus intereses.
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Ilustración, Patricia Bolinches

Adrián Gallero Moreiras, El Salto, 14 de septiembre de 2020

En los últimos 18 años, el Banco Santander ha invertido cerca de 2.000 millones de euros en el ámbito educativo. Aunque la cifra está lejos del presupuesto anual del Gobierno español y de la inversión de la institución bancaria en otras operaciones, como el negocio armamentístico —3.000 millones de euros solo en los últimos cinco ejercicios—, la presencia de grandes empresas en la educación aumenta progresivamente en lo que se conoce como movimiento global de reforma educativa. Un proceso que, encabezado por la banca privada, lleva a que grandes conglomerados empresariales multinacionales participen activamente en la elaboración de políticas públicas educativas.

¿Los resultados? Desde recortes en los presupuestos educativos —a cuyas consecuencias asistimos estos meses—, hasta la introducción de modelos de gestión del ámbito empresarial dentro de las escuelas. El filantrocapitalismo avanza así para lograr que la educación contribuya a diseminar en la sociedad una visión sobre el sistema de libre empresa que le favorezca.


Desde la primera piedra hasta el último tema


Más allá del interés que suscita el sistema educativo como vehículo para reforzar una ideología neoliberal entre la ciudadanía desde las etapas más tempranas, también existe un interés en términos puramente económicos: el valor económico de los sistemas educativos públicos del mundo se estima en torno a los tres trillones de dólares. Así pues, el ámbito empresarial inició rápidamente la acción política para desembarcar en el sector educativo, desde los ladrillos de su construcción hasta los temarios de sus currículos.

A partir del año 2000, la mayoría de los sistemas educativos se reforman mediante dos procesos paralelos: la privatización y el establecimiento de las pruebas PISA

A partir del año 2000, la mayoría de los sistemas educativos se reforman mediante dos procesos paralelos: la privatización y el establecimiento de las pruebas PISA, que a su vez se han ejecutado a través de dos grandes procesos denominados privatización endógena (encubierta) y privatización exógena. Esta última no es otra cosa que planificar el deterioro del sistema público.

Un abandono que, en España, se tradujo en el recorte del presupuesto educativo del conjunto de las administraciones pública en un 18% entre 2005 y 2018, lo que supone 8.200 millones de euros. En 2020, el gasto público en educación como porcentaje del PIB se sitúa en el 4,2%, mientras que el promedio europeo se sitúa por encima del 5%. Esto ha implicado, entre otras cosas, 30.000 docentes menos, el desmantelamiento de las escuelas rurales, menos becas y salarios más reducidos. En contraposición, la educación privada se encuentra, tanto en términos relativos como absolutos, en máximos históricos de gasto público recibido.

Este contexto va allanando el camino para la entrada de grandes corporaciones, que se entrelazan en la administración en lo que supone un proceso de privatización endógena, que consiste en trasladar al sistema público educativo los modelos de gestión del ámbito empresarial: equipos directivos como gestores; familias como clientes de los centros educativos; pruebas de evaluación, estandarización y clasificación entre centros, etcétera.

Vinculado a ello, en el año 2000 se introdujeron las pruebas PISA, con las que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sustituyó a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en su función de servir como referencia a la hora de reflexionar, estudiar y proponer reformas en el ámbito educativo. Además de la OCDE, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han jugado un papel clave a nivel ideológico como impulsores de la privatización por su capacidad para generar un lenguaje y discurso comunes que son muy bien divulgados por parte de grupos que buscan la forma de adecuar las políticas educativas a sus intereses.

lunes, 24 de febrero de 2020

Adoctrinada

No existen conspiraciones secretas, sino algo que da más miedo: la normalización de un programa económico neoliberal aplicado a lo educativo

El aula de un colegio madrileño./ Imagen cedida por el Ayuntamiento
Marta Sanz, El País, 24 de febrero de 2020

Yolanda, profesora en un instituto de Las Rozas, me envía un vídeo de 2017 del proyecto Asalto a la educación. Mi negociado no es el de la última hora espectacular, sino el de los problemas estructurales, y la columna de hoy no es mi columna, sino que asume una autoría colectiva: Jurjo Torres dice que la educación no puede ser un supermercado; Christian Lavall disecciona la segregación —gente rica con gente rica, inmigrantes con inmigrantes, chicos con chicos…—; Xabier Bonal explica cómo los valores empresariales sustituyen a los de la ciudadanía democrática; Rocío Anguita denuncia que las compañías proveedoras de materiales al sistema público tributan donde les da la gana: lo correcto sería que pagaran aquí sus impuestos para repercutir en la mejora de los servicios.

En el vídeo se repasan las implicaciones de la naturalización de la ideología neoliberal en la enseñanza siguiendo el modelo norteamericano. No existen conspiraciones secretas, sino algo que da más miedo: la normalización de un programa económico neoliberal aplicado a lo educativo. La educación pública comienza a hablar de clientes y no de ciudadanía; se expresa en términos de rentabilidad reforzando materias instrumentales y dando por buena la penetración en un espacio común, supuestamente ineficiente, de un capital privado “filantrópico” que promociona sus productos y transmite sus valores: éxito, excelencia, emprendimiento, el que vale puede llegar… La posibilidad de construir conciencia crítica se sustituye por una actitud resiliente. El primer paso consiste en demonizar lo público subrayando su pésimo funcionamiento. Los informes PISA, dependientes de la OCDE, operan como “termómetro de calidad” de la educación mundial, y el mercurio de este termómetro depende de los intereses de bancos y entidades financieras que, a través de fundaciones, promueven cursos de formación del profesorado.

miércoles, 22 de enero de 2020

La escuela, el gran mercado del siglo XXI


Gérard de Sélys (29 de marzo de 1944 - 3 de enero de 2020)
In memoriam


Gerard de Sélys / Foto Pascal Dandrimont, Solidaire
Beratriz Quirós- José Antonio Alonso, Rebelión

En 1998 un artículo de Gérard de Sélys, periodista belga, aparece en Le Monde Diplomatique en su versión francesa. Se trata de "L’École, grand marché du XXIè siècle" un análisis de las pretensiones del empresariado europeo a través de su lobby, la ERT (European Round Table), de hacer de la educación y la formación un sector estratégico vital para las empresas y por tanto de convertir la enseñanza en un gran mercado. Quizá sea una de las primeras veces que se ponen de relieve las verdaderas intenciones de las elites políticas y económicas europeas: poner a la escuela al servicio de los mercados y de los intereses de esas elites y acabar con la concepción de una educación emancipadora y al servicio de la humanidad. 

Este artículo, y la publicación ese mismo año -en colaboración con el profesor Nico Hirtt- del libro Tableau Noir, résister à la privatisation de l’enseignement (EPO. Bruxelles 1998) fueron determinantes para el conocimiento y posterior difusión de las ideas sobre la resistencia a la mercantilización y a la privatización de la educación. 

En España sus ideas fueron retomadas en los análisis sobre la situación de la educación y los peligros que la acechaban por parte de algunos sindicalistas de la Confederación de STEs, SUATEA en Asturies, que decidimos traducir y difundir varios artículos de estos activistas belgas y que hoy son citados en numerosas ocasiones por quienes se dedican a estudiar y a luchar contra las políticas educativas neoliberales. Sus ideas fueron determinantes para articular la resistencia frente a la ofensiva emprendida por distintos gobiernos en el Estado español contra la enseñanza pública. 

Desde estas líneas queremos hacer un pequeño homenaje a Gérard de Sélys, periodista de la Radiotelevisión Belga, activista y autor de numerosos libros, artículos, miembro del PTB, luchador incansable, que ha muerto el 3 de enero a la edad de 75 años con la publicación de la traducción de uno de los capítulos más premonitorios - recordemos que fue escrito en 1998- de Tableau Noir: résister à la privatisation de l’enseignement. Chapître 6: Stratégie.

Estrategia


Por el número de empleos que requiere y las importantes sumas de dinero que moviliza, el sector de la enseñanza es comparable al del automóvil. 

jueves, 12 de diciembre de 2019

PISA: evaluación neoliberal en educación

Escribe Enrique Díez



El impacto que ha adquirido el informe PISA, una prueba de evaluación estandarizada realizada por la OCDE, tiene que ver con el giro económico neoliberal que se está produciendo en la concepción de la educación a nivel mundial.
El Diario de la Educación

Como denuncian intelectuales del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), PISA es un inmenso dispositivo de control que aspira a imponer una perspectiva educativa neoliberal, que nos aleja del reconocimiento de la educación como un derecho y nos aproxima a su interpretación como una inversión pensada de acuerdo con las exigencias del mercado: “competir con éxito en el ámbito del panorama internacional y abrir las puertas a puestos de trabajo de alta cualificación, lo que representa una apuesta por el crecimiento económico” (LOMCE, preámbulo).

Proporcionar mano de obra adaptada a las exigencias de la producción moderna, se ha convertido, con mucho, en la tarea primordial y la más importante de las funciones atribuidas a la enseñanza, en este “giro neoliberal”. El papel público de la educación como lugar de aprendizaje para la democracia y para la ciudadanía democrática se ha pasado a considerar como un despilfarro de la inversión pública y una pérdida de tiempo. Como si los seres humanos se pensaran y definieran únicamente como trabajadores y trabajadoras de la maquinaria laboral.

De esta forma se está produciendo una auténtica mutación en la naturaleza y fines de la educación. La problemática de la inserción laboral prevalece sobre la aspiración a la integración social y política de los futuros ciudadanos y ciudadanas y se ha convertido en la principal línea directriz de las reformas y las políticas educativas y evaluadoras inspiradas por la OCDE.

La OCDE es un organismo internacional creado para “maximizar el crecimiento económico” de los países que lo integran. Es a esta institución, con una clara orientación economicista, a la que nuestros representantes políticos han decidido encomendar ser el árbitro global de las políticas públicas de educación y determinar lo que los estudiantes deben saber y las escuelas enseñar.

lunes, 14 de octubre de 2019

Hablemos de la educación, no del mercado educativo

Necesitamos recuperar el sentido de la educación como un proceso de construcción personal y de recreación de la cultura. Si prescindimos por completo de un sentido humanista de la educación, pervertimos la educación.



Pedro Badía, El Diario de la Educación, 14 de octubre de 2019

Necesitamos una reflexión consciente sobre el sentido de la educación no del mercado educativo. Permitir que el poder económico condicione el sistema educativo y que el Estado subvencione con dinero público a organizaciones religiosas y grupos con declarados intereses económicos e ideológicos que forman las élites dominantes es “no sólo una aberración pedagógica sino una clamorosa injusticia”, constata Emilio Lledó (El Espectador 30.06.2018). Ni el mercado, ni la ética comercial, ni los intereses religiosos e ideológicos de grupos, colocan la igualdad por encima del lucro ni de sus “paraísos” privados. Lo peor no es la injusticia, sino el hecho de que la aceptemos.

La ideología desigualitaria, -según Piketty- lo que en este periodo, que es el nuestro, legitima el statu quo, sería la meritocracia, “la necesidad de justificar las diferencias sociales apelando a capacidades individuales” es el fundamento del mercado educativo. En este contexto la educación pierde tres de sus condiciones esenciales: pública, laica y democrática. Y el hecho de fomentar cada vez más el individualismo solo acentúa la indiferencia cívica. El trastorno más extendido de nuestro tiempo. A los neoconservadores les interesa más el accionista que el ciudadano.

La educación, con esta losa conservadora de la derecha, es una herramienta para la instrucción dominada por la simplificación, la fragmentación, la selección y la segregación. Es útil para desinformar y mantener a las personas en la perplejidad, pero no clarifica ni ayuda a afrontar los problemas más elementales de la vida. Por el contrario, necesitamos recuperar el sentido de la educación como un proceso de construcción personal y de recreación de la cultura. Si prescindimos por completo de un sentido humanista de la educación, movido por la curiosidad, el deseo de aprender, la crítica y la independencia de pensamiento, pervertimos la educación. Tendremos una visión muy empobrecida de lo humano y del acto de educar que forma el ser de una sociedad viva, y es desafiante, estará en peligro de extinción. La información y la ingente acumulación de contenidos, sin vinculación significativa, para el que por obligación se topa con ella, impide la construcción real del conocimiento y la sabiduría. Un ataque directo al derecho a la educación.

sábado, 14 de septiembre de 2019

Cheque escolar y Pin educativo (mientras la izquierda duerme)


Resultado de imagen de aula infantil, colegio murcia
Aula infantil CEIP Reino de Murcia, Murcia / Vicente Vicens / AGM
Enrique del Teso  / La Voz de Asturias, 14/09/2019 

Todos habremos comprobado que un impermeable nos protege del agua hasta que cala la primera vez. Una vez empapado, aunque se seque, su textura quedó modificada y en el siguiente chaparrón el agua ya conoce el camino y entra en el impermeable como Pedro por su casa. La plana mayor de Vox no es especialmente inteligente ni brillante en tácticas. De hecho, en su versión actual su tendencia es a menguar. Su evidente influencia no se debe a su perspicacia. El tejido del PP ya estaba de fábrica empapado de catolicismo ultraconservador, de residuos franquistas, del nacionalismo cutre de los emperadores sin imperio, de la querencia de privilegios antañones, de la aversión a la cultura y de los resortes autoritarios. Vox no necesita especial lucidez para infiltrar en ese tejido sus simplezas ultras, como el agua se infiltra en los tejidos que ya estuvieron empapados. Sus medidas radicales contra la enseñanza pública, recogidas en propuestas como el cheque escolar o el Pin educativo, encuentran en el PP una especie de trapo que se deja empapar y las lleva hasta las instituciones. El PP ya estaba impregnado de esa sensibilidad y no necesita ser presionado.

Los discursos públicos se tejen más fácilmente desde posiciones de poder y por eso el PSOE es quien debería fortalecer los principios de nuestro sistema educativo. Pero el PSOE convierte en ideario propio cada cesión política que hace a los conservadores, como si llegar a acuerdos o ceder tuviera que modificar los principios de partida. De esa manera los cambios solo suceden en una dirección.

La democracia no es el gobierno directo y asambleario de la población, sino de representantes elegidos por ella que son responsables ante ella. Los presupuestos generales no se hacen poniendo cada contribuyente en qué quiere que se gaste el dinero que él paga para después ejecutar todos esos miles de iniciativas individuales que, en conjunto, solo pueden ser un galimatías. Lo que está detrás del cheque escolar y la presunta libertad de elección de centro sin normas es algo parecido, aunque en este caso se sabe exactamente adónde lleva el galimatías. El cheque escolar consiste en dar a cada familia un bono por el precio medio estimado de una plaza escolar para que la familia lo gaste en centro, público o privado, que quiera. Se trata de que los centros compitan entre sí para tener alumnos y con ellos financiación. Y se trata también de que se hagan públicos sus resultados para que las familias sepan cuáles son mejores y se estimule la competencia entre estudiantes para que los mejores estudiantes se junten en los mejores centros. Sería largo hablar del perjuicio de este sistema y no es el objeto de este artículo. Quedémonos con lo fundamental.

sábado, 8 de junio de 2019

La educación como sinécdoque

La presión neoliberal quiere tres cosas de la educación: adoctrinamiento, negocio e instrumentalización empresarial




Enrique del Teso, La Voz de Asturias, 8 de junio de 2018

Una agenda no resume la vida de nadie. Por lo mismo, los titulares de los medios tampoco son el esquema de lo que está pasando, ni los subrayados en fosforito de la actualidad. Hay procesos que avanzan invisibles en los informativos y sin novedades noticiables. A veces las noticias, cuya materia prima es más el impacto que la trascendencia, pueden ser un ruido provocado por los actores políticos que distraiga de esos otros procesos ausentes de los titulares que siguen su curso y nos afectan. Chomsky lleva tiempo advirtiendo de que los medios están fortaleciendo a Trump, tanto los afines como los opuestos. Su histrionismo y provocación zafia acapara la información y distrae de la creciente concentración de riqueza y poder en EEUU. La concentración de poder sucede porque el control de la opinión pública para ganar las elecciones cada vez es más costoso. Los partidos dependen de quienes los financian para llegar al poder y para mantenerse en él, y eso arrastra las políticas más hacia sus intereses que a los intereses generales. La socialdemocracia está metida hasta la médula en ese bucle y solo la presión de una izquierda alternativa pone freno a la indolencia con la que la socialdemocracia se deja llevar perezosamente hacia el liberalismo.

Notamos ya los síntomas en el PSOE. Igual que Rivera se convenció con aritmética de Aravaca que sus 57 diputados eran más que los 66 del PP, la contracción de Podemos en las municipales parece haber convencido al PSOE de que sus 123 diputados son casi 176 y que los 42 de UP no son casi nada. La infamia de un Tribunal Supremo contaminado de miasmas franquistas saca suficiente ruido del Valle de los Caídos y de Cataluña como para que la indignación nos distraiga y nos olvidemos de que Sánchez en realidad apenas modificó lo que dejó Rajoy. Volviendo a las amargas verdades de Chomsky, él vivió la Gran Depresión y dice que aquello fue peor que lo que estamos viviendo, pero con una triste diferencia: entonces sentían estar en una crisis de la que se saldría; «lo que hoy sentimos es que nada volverá, que todo ha terminado». Rajoy no pilotó una crisis, sino un cambio en el orden social. Las oligarquías se convencieron de que no tienen nada que ceder porque creen que no tienen nada que temer. Del estado solo quieren el ejército y la seguridad, quieren políticas sociales desnutridas y que pesen sobre las clases medias y que las clases medias y bajas paguen encima el rescate de las bancarrotas de los grandes.

El caso de la educación

lunes, 25 de marzo de 2019

La burguesía y la escuela, o el arte de los mandatos contradictorios, Nico Hirtt

“¡Quizá el secreto para transformar la escuela es combinar Jules Ferry con Bill Gates!”,  Jean-Michel Blanquer, ministro de Educación francés




Texto de Nico Hirrt (agosto de 2018) y publicado en Appel pour une école démocratique que recoge traducido Viento del Sur

"Las políticas educativas recomendadas por los grandes organismos internacionales como la OCDE y la Comisión Europea, fomentan la orientación del aprendizaje hacia competencias generales y flexibles, que son las competencias básicas más reclamadas por el mercado laboral. Estos organismos también promueven la autonomía de las escuelas, la descentralización de los sistemas educativos y el establecimiento de un plan de estudios básico, o tronco común, hasta al menos los 15 o 16 años. Presentada como coherente, esta visión de la escuela está llena de contradicciones difíciles de superar. Además, las recientes declaraciones de algunos políticos, como el ministro francés Michel Blanquer o de los portavoces de la derecha liberal o nacionalista en Bélgica, muestran a menudo cierta hostilidad contra  la innovación deseada por la OCDE. ¿Cómo entender estas diferencias? ¿debemos ver solo posiciones tácticas, o incluso electoralismo?, ¿o muestran contradicciones reales dentro de las clases dominantes? y, en ese caso, ¿cuáles son los fundamentos objetivos de esas contradicciones? 

En primer lugar, recordemos el contexto socioeconómico general que determina las políticas educativas actuales...


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martes, 4 de diciembre de 2018

La educación ante el auge del fascismo

Nos jugamos el futuro de nuestros hijos e hijas, y el de la sociedad en su conjunto. Educación o barbarie, no hay neutralidad posible.



Enrique Javier Díez, El Diario de la Educación, 4 de diciembre de 2018

En Finlandia, Alemania, Dinamarca, Francia, Suecia, Grecia, Hungría, Croacia, Letonia, Lituania, Polonia, Ucrania, Italia y desde el 2 de diciembre de 2018 España, se ha asentado la presencia del fascismo en los parlamentos europeos.

El fascismo radicaliza los valores conservadores, para atraer y canalizar el enfado de clases medias, trabajadoras y populares que se sienten abandonadas e indefensas ante las políticas europeas de austeridad. Políticas de austeridad aplicadas a “los de abajo”, como medidas únicas e inmutables, ante la crisis económica y social. Una crisis que se percibe ya como un “saqueo sin fronteras” de las élites financieras, que han conseguido, sin embargo, salir reforzadas y más enriquecidas aún, si cabe, de esa “crisis” provocada por su propia voracidad sin límites.

El fascismo que vuelve a asentarse en Europa y que se extiende de forma imparable por buena parte del mundo (Estados Unidos con Donald Trump, Brasil con Jair Bolsonaro, Filipinas con Rodrigo Duterte, etc.) no tiene nada de antisistema, sino que constituye el plan B autoritario del sistema a través del discurso antiélites. Un discurso, profundamente neoliberal, pero teñido de aspectos y elementos simbólico-emocionales conservadores (banderas, himnos, símbolos, etc.), que rechaza toda forma de organización colectiva (organizaciones sociales, sindicatos, partidos políticos, etc.) que demanda derechos sociales y justicia, alentando el mesianismo y los “líderes autoritarios” como salvadores en quienes confiar ciegamente.

En el tablero diseñado por el neoliberalismo, el fascismo cumple una función clave: la de ocultar las raíces reales de la injusticia social y la crisis para, de esta forma, neutralizar la posibilidad de que se cuestione la responsabilidad en aquellas de las élites económicas y financieras.

Lo que hace la extrema derecha es sembrar la discordia entre los perdedores del modelo neoliberal, fomentando, por una parte, el orgullo de sentirse superior y, por otra, canalizando la ira popular hacia los colectivos más vulnerables. Así, mientras se alimenta la guerra entre pobres, los cenáculos neoliberales siguen repartiéndose el pastel y la fractura social se acrecienta.

martes, 6 de noviembre de 2018

Políticas neoliberales y segregación en educación, Enrique Javier Diez Gutiérrez,





La charla inaugural del III Debate extraordinario sobre la educación pública catalana. Segregación (es) que tuvo lugar el sábado 27 de octubre, corrió a cargo de Enrique Javier Díez Gutiérrez, profesor titular de la Facultad de Educación de la Universidad de León.

Tal y como se recoge en el programa del III Debte, Enrique Javier Díez habló del "programa neoliberal en educación, orquestado a nivel macro desde las instituciones internacionales como la OCDE y materializado a nivel micro a través de reformas legislativas y políticas educativas nacionales, tiene una relación directa con la segregación". 

Sobre el neoliberalismo educativo Enrique Javier Díez, además del libro "Neoliberalismo Educativo" (editorial Octaedro, 2018),  ha publicado recientemente tres artículos en El Diario de la Educación:

"En el primer artículo sobre Pedagogía del egoísmo y neoliberalismo emocional analizaba la actual revolución individualista que “normaliza” el egoísmo como una virtud incluso. En el segundo artículo sobre el tema explicaba cómo este trastorno “neuroliberal” se automedica con psicofármacos y “pensamiento positivo” para enseñarnos a vivir la servidumbre como si fuera una actividad liberadora. En este tercer y último artículo analizo el neosujeto que está creando esta ideología neoliberal, que en vez de llenar los sindicatos con trabajadores y trabajadoras que se unen para luchar por sus derechos, consigue que sean las consultas de psiquiatría las que están a rebosar de quienes se autoculpabilizan por su fracaso ante el paro y la precariedad.

Pedagogía del egoísmo y neoliberalismo emocional (1/3)
Pedagogía del egoísmo y neoliberalismo emocional (2/3)
Pedagogía del egoísmo y neoliberalismo emocional (3/3)

Vídeo charla inaugural


sábado, 27 de enero de 2018

La Nueva Educación

#LaNuevaEducacion



Foto Yo Estudié en la Pública

El pasado día 25 Yo Estudié en la Pública presentó un nuevo vídeo, imprescindible para conocer la deriva privatizadora de la Escuela Pública si se sigue asumiendo la lógica de funcionamiento de las empresas privadas. Empresas que, por otra parte, gracias a la mal entendida "filantropía", han ido introduciéndose y cobrando un papel cada vez más importante dentro de la Escuela Pública, definiendo agenda e influyendo en el diseño de políticas educativas. Hablamos de La Nueva Educación

Las intervenciones de Rosa Cañadell, Christian Laval, Toni Verger, Aina Tabarini, Xavier Rambla, Geo Saura, Jurjo Torres... nos van repasando qué se esconde detrás de algunas empresas "educativas" o detrás del auge que en los medios de comunicación están alcanzando los "concursos" para elegir a "lxs mejores profesorxs del mundo", para sintetizar los auténticos peligros de la educación, la privatización (endógena y exógena), la segregación o la  inequidad...

Actualización, 28 de enero de 2018
Conocíamos hoy la noticia de que la Fundación Trilema pasaba a hacerse cargo de Cuadernos de Pedagogía. La noticia, triste para la Escuela Pública, no podía pasar desapercibida en las redes y tampoco para Yo Estudié en la Pública que, a propósito de ello, comentaba en su Facebook  lo corto que se había quedado su vídeo: "Nos quedamos cortos con nuestro último corto. En él denunciábamos, con datos, cómo grandes empresas, utilizando como ariete entidades filantrópicas, están penetrando en el mundo de la educación que convierten en un negocio del que obtener beneficios"... (Texto completo)

*Vídeo

miércoles, 17 de enero de 2018

El proyecto emancipador para la educación frente a la reacción conservadora

Ponencia de Miguel Manzanera Salavert, profesor de Filosofía, presentada el pasado 21 de diciembre en el Instituto de Historia de La Habana.



Viento Sur, 10 de enero de 2018

Actualización:  en el texto se comete el error de confundir Redes por una nueva política educativa, plataforma en la que participa el Foro, con el Foro de Sevilla. Desde Mareas por la Educación Pública se ha hecho notar la confusión y el propio autor lo ha reconocido ("el redactor de la nota tiene razón, en mi artículo no se distinguen las Redes por una nueva política educativa del Foro de Sevilla. Conviene publicar la rectificación y por mi parte pido disculpas por la confusión"). En Viento del Sur incluyen ya la nota de Mareas por la Educación Pública como rectificación que se puede leer también desde el enlace. 
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Ponencia


Los actuales problemas del sistema educativo en el Estado español constituyen un aspecto más de la crisis cultural, que acompaña al contexto de decadencia social, política y económica en los Estados imperialistas. Los países que han constituido el centro del sistema capitalista mundial en los últimos siglos, se encuentran sumidos en una depresión económica que conlleva la pérdida de la hegemonía política. Las dinámicas económicas del neoliberalismo, fundadas en la privatización de los bienes públicos, están generando un empobrecimiento de los trabajadores y las capas inferiores de la sociedad. En España 13 millones de personas -casi el 28 % de la población- se encuentra en riesgo de pobreza, 2 millones se ven obligadas a recurrir a los bancos de alimentos y 6 millones, a pesar de trabajar, no alcanzan en el cómputo anual ingresos superiores al salario mínimo (Cañada 2017). Esa privatización viene acompañada de mecanismos de corrupción que favorecen el drenaje de la riqueza social hacia los sectores más favorecidos de la población.

La involución conservadora del imperialismo en decadencia


La crisis económica viene acompañada por el auge de movimientos de extrema derecha y de las políticas autoritarias, especialmente remarcables en el tratamiento de la inmigración y las minorías nacionales, en el fomento del belicismo y la violencia para resolver los conflictos internacionales, así como el retorno de la guerra fría entre el bloque atlantista y el bloque asiático. A esta involución histórica se añade un desarrollo cultural basado en el predominio de ideologías reaccionarias en contra de la razón, cuyo objetivo es negar realidades históricas objetivas para postular la superioridad de las particularidades subjetivas. Un claro ejemplo de ello es la invocación de los derechos humanos para justificar la guerra criminal desarrollada en Oriente Medio por la OTAN. Esas tendencias, presentes ya en el posmodernismo desde finales del siglo XX, se han agudizado en los últimos años para postular la posverdad, con una concepción completamente privativa y parcial de la verdad. El desarrollo cultural presente en las sociedades imperialistas tiene consecuencias en el ámbito educativo a través de la privatización y mercantilización de la enseñanza, que es necesario analizar y combatir para sostener una cultura racional fundada en los ideales de la humanización.

Dos modelos alternativos para la educación


La ideología de la libertad que proclama el liberalismo es compatible con la represión violenta de las relaciones sociales: un ejemplo de ello son los golpes de Estado en América Latina, que se suceden desde hace décadas sin interrupción. La explicación es sencilla: libertad para los empresarios y sujeción para los trabajadores; en el capitalismo las empresas y sus propietarios son libres para competir en el mercado, pero en la organización del trabajo dentro de la empresa no hay libertad, los empleados se limitan a obedecer para conservar su puesto de trabajo. Sin embargo, desde el punto de vista de la clase obrera, el nivel de libertad creado por la sociedad puede medirse por el grado de la autonomía personal en el trabajo. El Estado liberal es una democracia representativa, que puede degenerar en dictadura en los momentos de crisis social; en cambio el Estado que garantiza la libertad de los trabajadores es la república democrática. En esa contradicción de clases se asienta la dinámica política de la sociedad contemporánea.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Censura, miedos e ignorancia limitan una educación que potencie la convivencia

Muchos responsables invocan la importancia de la escuela española en vano. Procuran que camine aceleradamente hacia el individualismo y que no sea un espacio para construir algo de todos.

Censura. / legendarycover.it / Mundiario

Manuel Menor, Mundiario, 3 de diciembre de 2017

Muchos responsables invocan la importancia de la escuela española en vano. Procuran que camine aceleradamente hacia el individualismo y que no sea un espacio para construir algo de todos.

La cadena perpetua impuesta a los ejecutores de “los vuelos de la muerte”, que durante la dictadura argentina se llevaron por delante a cantidad de opositores y sus familias, ha suscitado en los medios españoles reacciones entre las que sobresale la del horror por los crímenes ahora oficializados, cuando ya todas las abuelas de mayo y no pocas madres también han muerto. Casi todos han reconocido el derecho a saber de las víctimas y se han referido a sus ejecutores como “torturadores de la dictadura”. Cuando, sin embargo, mencionan demandas de asociaciones españolas en demanda de dignidad y memoria para lo acontecido aquí en la guerra y postguerra, todavía suelen dar voz a cuantos ponen como excusa para obstaculizar tales intentos el pretexto de no “reabrir viejas heridas”. Doble vara de medir, hipocresía, ley del embudo y el relativo color del cristal con que se mira: todo en uno, muy acorde además con lo aprendido en el seno de las familias y en la escuela.

La herida de la censura


El precio a pagar por cuantos se ven atrapados por este tipo de pautas selectivas de conducta suele ser altísimo. Los docentes o periodistas que, por deontología profesional, se han visto obligados en conciencia a escribir o hablar sobre cuestiones conflictivas han podido ver cómo era vilipendiado su trabajo, por muy documentado y contrastado que estuviera el modo de explicar el resultado de su investigación. Las maneras siguen siendo muchas, desde el silencio al insulto y desde la banalización al despido si la opinión no se doblega a quien paga o controla. En televisión y prensa es muy frecuente, sin que la pérdida de prestigio del medio cuente como objeción a esta práctica configuradora de la opinión de los demás. Cuando gobierna la derecha pura y dura –confiesa el Gran Wyoming- la censura es absoluta: no se puede hablar; lo ocurrido en Telemadrid o Canal 9 se parece más a lo que sucedía en la etapa franquista que a una democracia. Y cuando gobierna el centro izquierda, hasta un poco de autocrítica les asusta. Lo hemos visto en muchas ocasiones, y no solo en asuntos fuertes como el de la OTAN o la guerra de Irak; también en otros más recientes, como el itinerario del PSOE desde hace más de un año, los papeles de Bárcenas y muchos otros.

sábado, 25 de noviembre de 2017

La educación en España: parados en un tren en marcha

El acuerdo social y político para una nueva ley educativa tal vez no llegue nunca. Entre tanto, multinacionales y fundaciones privadas sientan también en España los cimientos de "la nueva educación" y amenazan con ocupar incluso el corazón mismo de la escuela pública.



Guadalupe Jover, Pedro Bolea. El Diario de la Educación, 24 de noviembre de 2017

Asalto a la Educación es el título genérico de la última campaña de Yo estudié en la Pública, integrada por un conjunto de piezas que ensambladas bien podrían constituir un pequeño documental. Su objetivo es alertar acerca de la creciente y voraz privatización de los sistemas educativos de medio mundo. La campaña, por tanto, va mucho más allá de la denuncia del insólito abandono de la educación pública en nuestro país y de la apuesta del Gobierno de España y de tantos gobiernos autonómicos por la educación privada -religiosa, fundamentalmente-. Lo que ahora nos mueve es denunciar otras formas de privatización tan omnipresentes, tan descaradas, tan revestidas de modernidad y hasta de filantropía que a veces acabamos por no verlas.

El primero de los vídeos de la campaña, aparecido hace unas semanas, arrancaba con lo obvio. Los brutales recortes en educación de los últimos años han abierto de par en par las puertas a la iniciativa privada. Empresas como ACS, Eulen, Microsoft o McDonald´s se han adueñado ya de centros de Educación Infantil, aulas de secundaria o campus universitarios.

El vídeo explica, además, cómo el capital privado, a través de fundaciones, está impulsando iniciativas que aparentemente no persiguen un retorno económico directo, aunque sí modelar el discurso en torno a la educación y establecer un marco que permita, a la larga, abrir hueco a las empresas y a la satisfacción de sus intereses. Este estrategia cuenta con la ventaja de despertar menos recelos y de facilitar su penetración, incluso, en la escuela pública. En España empezamos a verlo, por ejemplo, con la presencia de la  Fundación Ashoka o Empieza por Educar, fundación presidida por Ana Patricia Botín e integrante de la extensa red Teach for All.

La primera “capta” para su red a profesionales o centros que destacan por prácticas vinculadas a lo que ellos llaman emprendimiento social. Su objetivo consiste, según recoge su página web y sostiene la directora de Ashoka en España, en abrir nuevas oportunidades de negocio a las multinacionales en sectores a los que hasta ahora han tenido difícil acceso. La segunda, Empieza por Educar, ofrece una formación exprés de cinco semanas a jóvenes y brillantes universitarios y pretende, sorteando las formas de acceso a la función pública docente, colocarlos en el corazón mismo de la escuela pública presentándolos como redentores en espacios de difícil desempeño. La imagen que una y otra promueven del profesorado es en gran medida coincidente. Solo faltaba el World Teacher Prize -una fundación privada, un premio de millón de dólares, un solemne acto en Dubái y una enorme proyección mediática- para apuntalar en el imaginario social un perfil docente que pone mucho más el foco en la superación individual de la adversidad que en la dimensión colectiva del quehacer educativo y el cuestionamiento crítico de un sistema que rema a favor de la desigualdad y la exclusión.