lunes, 20 de febrero de 2017

¿Por qué hay que suprimir (gradualmente) los conciertos? ¿Por qué hay que apostar de forma unívoca por la escuela pública?


Segregación, libre elección, privilegios y discriminaciones, dispersión política, mercantilización, copago y colonización ideológica versus Heterogeneidad, pluralidad de pensamiento, democracia directa, igualdad de oportunidades y transformación social.



Fuente: Cecilia Bayo, Núvol, Barcelona 15 de febrero de 2017

L’escola pública en mans de la concertada. En comencem a parlar?

Parece que se ha abierto, por fin, el gran debate pendiente que teníamos como sociedad: el de la educación. Por encargo del Departamento de Enseñanza, el Consejo Escolar de Cataluña con Lluís Font al frente (ex directivo de los jesuitas de Sarrià y de la Fundación Blanquerna) ha iniciado Ahora es mañana , un debate que pretende definir el futuro de la educación en Cataluña . Cinco ponencias iniciales pronunciadas por expertos académicos, decenas de reuniones sectoriales, algunas jornadas abiertas de participación en las instalaciones de La Caixa, una rueda de prensa con gran despliegue de medios y políticos, y 100.000 opinantes llamados vía mail donde se incluyen desde centros y docentes hasta emisoras de radio y periódicos; y donde se excluyen de facto desde asambleas amarillas hasta plataformas en defensa de plazas en la escuela pública. En definitiva, una abrumadora y selectiva vorágine de actividad dialogante y reflexiva.

Pero de la misma manera que en el año 1978 a Adolfo Suárez se le 'pasar por alto' realizar la consulta sobre si monarquía o república incorporando directamente la monarquía dentro de la Constitución, a los organizadores de este gran debate sobre la educación en Cataluña se les ha 'pasado por alto' debatir sobre un caso insólito en Europa: la doble red pública-concertada, punta de iceberg de un sistema educativo, el catalán, que cada vez se muestra más claramente fundamentado en la segregación .

En los últimos años la demanda de plazas y la buena consideración social de la escuela pública han aumentado exponencialmente, una dinámica que paradójicamente ha sido acompañada de una política educativa conservadora y contraria a la apuesta clara, única y unívoca para la escuela pública. No sabemos si es por la presión de las industrias escolares privadas o por el sesgo sociocultural de unos políticos y gobernantes educados en la concertada, pero nos están privando nuevamente de un debate crucial .

Pues no. Queremos discutir sobre la escuela concertada y desde ahí abrimos el debate.


¿Por qué hay que suprimir (gradualmente) los conciertos?


1. Institucionalización de la segregación. La doble red es un arma de segregación masiva e institucionalizada, el punto de partida y la columna vertebral de un sistema conceptualmente discriminatorio basado en el poder adquisitivo de las familias y en ejes culturales como la religión. La división estructural pública-concertada es un modelo que fundamenta, legitima, naturaliza y eclipsa otras segregaciones de diferentes naturalezas y escalas como son los guetos por razón de clase social, línea pedagógica, cultura, capacidad o género. Con el apoyo a la concertada, nuestra administración utiliza activamente la escuela y el dinero público para institucionalizar las segregaciones sociales y la desigualdad de oportunidades.

2. Una tramposa libertad de elección. La libertad de elección de centro es uno de los principios entronizados en los últimos años como derecho incuestionable y como eje rector del sistema. Todos tienen derecho a elegir la educación de sus hijos y todo el mundo tiene derecho, por tanto, a recibir dinero público llevando a sus hijos a la escuela que quiera, aunque esta escuela vaya en contra de avances sociales fundamentales como la coeducación de niños y niñas, la coeducación de clases sociales o la educación laica, y aunque esta 'libertad' sólo la puedan ejercer aquellos que tienen dinero para pagarse una concertada. Sin embargo, la dictadura de la libertad de elección está sirviendo para justificar el pago con dinero público de cualquier escolarización y para financiar, por tanto, valores contrarios a progresos sociales fundamentales.

3. Subvención de privilegios, ahorro en política social. La escuela pública, que asume el 80% de alumnos con necesidades especiales, continúa con una desinversión estructural progresiva y la concertada, en cambio, cada vez recibe más y más dinero público. En la propuesta de presupuestos de 2017, mientras las partidas para la pública son un 23,58% inferiores a las cifras de 2010, los conciertos no sólo retornan a cifras anteriores a los recortes sino que las superan en más de 5 millones y se 'llega a la obscenidad de asignar a los alumnos de la concertada un 10,4% más de presupuesto público para personal docente que los de la pública .

4. Dispersión política. La coexistencia de dos redes genera políticas educativas duales ya menudo contradictorias para contentar dos grupos de intereses diferentes: el de las industrias escolares privadas (y los lobbieseclesiásticos, sociales y empresariales que tienen detrás) y el de las escuelas públicas. La gestión del mapa escolar de plazas públicas es quizás la muestra más ilustrativa: año tras año la administración ha sacrificado líneas de la pública favoreciendo la concertada , las setas en la pública se han convertido sistémicos, las plataformas de familias sin plazas ya están un actor a considerar a las movilizaciones sociales y la administración hace la vista gorda ante las irregularidades de las matriculaciones en las concertadas.

5. La educación como un bien de mercado. En la escuela concertada, la educación adquiere una inevitable naturaleza mercantil que no se puede ignorar, por mucho que conviva con la indudable vocación pedagógica de los centros y de los maestros que trabajan incansablemente. La administración ha potenciado esta lógica mercantil aplicándola a todo el sistema, incluida la red pública, y justificando los conciertos en términos de sostenibilidad del sistema . Bajo este marco económico, la educación puede cederse a terceros y la administración queda liberada de la losa inversora de la educación.

6. Copago y concertación inversa. La infrainversión en educación pública (Cataluña se encuentra a la cola de Europa ) genera cada vez más copagos de las familias y las AMPAS (matrícula, comedor, libros, reformas y rehabilitaciones, personal de refuerzo ...) y justifica la entrada de actores privados que suplen el papel de la inversión pública (como la Caja con Escuela Nueva 21). La gratuidad de la educación en la escuela pública ya no sólo es inexistente sino que surge una financiación adicional privado que replica el patrón ya naturalizado de la concertada y que genera desigualdades agudas dentro de la propia red pública : las comunidades escolares que tienen mayor poder adquisitivo pueden compensar mejor la falta de recursos y las más desfavorecidas económicamente acercan hacia una escuela pública meramente asistencial.

7. Colonización ideológica. La consolidación de la escuela concertada da fuerza a las industrias escolares privadas para borrar fronteras y sus líneas sociopolíticas y pedagógicas se mimetizan en la red escolar pública. La histórica vocación de transformación social de la escuela pública se desdibuja progresivamente y esta se convierte gradualmente en una institución políticamente conservadora y connivente con el status quo.




Segregación, libre elección, privilegios y discriminaciones, dispersión política, mercantilización, copago y colonización ideológica. La apuesta de Meritxell Ruiz, el Departamento de Enseñanza y el gobierno de la Generalidad de Cataluña ya la sabemos. Pero, ¿y nosotros? Apostamos o no apostamos por la pública?

¿Por qué hay que apostar de forma unívoca por la escuela pública?


1. Heterogeneidad. En la escuela pública acuden personas de todo tipo y, de hecho, la coeducación de géneros, clases, capacidades, culturas y origen es una de las lecciones de vida más importantes que la escuela puede dar a los alumnos ya las familias. La diversidad social es una de las grandes aportaciones de la renovación pedagógica de principios del siglo XX y, lejos de ser una contingencia de la escuela pública, se trata de una política social y una metodología pedagógica fundamentales.

2. Pluralidad de pensamiento. La escuela pública es laica, no enseña desde la doctrina católica ni de ninguna otra religión o dogma. La apertura y la pluralidad son un punto de partida fundamental para la educación en la libertad de pensamiento y la crítica. Todos los niños (de culturas ateas, católicas, musulmanas ...) tienen el derecho de repensar su cultura familiar poniéndola en contexto y en relación a la pluralidad que le debe ofrecer la escuela , y es desde aquí es de donde pueden nacer el espíritu crítico y el pensamiento libre que la escuela tiene el deber primordial de desarrollar.

3. Democracia directa. A pesar de las últimas leyes educativas, en la escuela pública claustros, consejos escolares, AMPAs y comisiones siguen siendo espacios donde se debate y se toman decisiones colectivamente. La escuela pública es un auténtico e insólito oasis de gestión comunitaria donde docentes, familias, alumnos, monitores, personal de servicio y administración se sienten corresponsables de lo que gestionan y lo hacen poniendo en acción, de forma palpable y directa, el funcionamiento democrático como en ningún otro lugar de nuestra sociedad se hace. La escuela pública es una escuela de democracia directa, el último reducto de una voluntad democrática real, performativa y ejemplificando.

4. Acceso universal, igualdad de oportunidades. La escuela pública es de todos y para todos. La exclusión por razón de poder adquisitivo, origen, cultura, religión o género no sólo no ha formado parte de sus principios sino que, precisamente, se ha fundamentado en el principio opuesto, el del acceso universal y la inclusión que garantice la igualdad de oportunidades a todos los niños. Todo el mundo, del más pobre al más rico, tiene el derecho y la posibilidad de acceder a una plaza pública y el currículo, las metodologías y los valores de la pública. Se trata, en definitiva, de la única institución pública que puede y tiene el deber de garantizar a todos los niños por igual desde una comida diaria hasta el pensamiento crítico.

5. Transformación social. La razón de ser de la escuela pública es la transformación social, este es su origen y lo que llena de sentido cualquier otra dimensión desde la que la miramos de entender. La educación es un derecho universal y la escuela pública la institución que lo convierte en realidad .

Heterogeneidad, pluralidad de pensamiento, democracia directa, igualdad de oportunidades y transformación social. Cinco argumentos que justifican la prioridad pedagógica, social y política de la escuela pública por encima de la concertada. No hay mejor escuela de vida que la que vive y legitima los derechos sociales. ¿Empezamos a hablar?














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