lunes, 25 de julio de 2016

Filosofía de la Educación





Publicaba hoy El Mundo un breve artículo (El punto de vista) de Luis Martínez que se iniciaba con el recuerdo de unas palabras de Jean-Claude Carrière, guionista de Buñuel (Yo soy un producto de la educación republicana. Sin la beca no estaría aquí hablando con usted), recogidas en una entrevista hecha por el mismo autor para El Mundo. 

Idea que, por otra parte, Carriére gusta de repetir en sus entrevistas al hacer referencia a sus orígenes campesinos: "Soy un producto de la escuela pública y republicana, favorecido por profesores que creyeron en mí y por becas sin las que nada hubiera sido posible" (entrevista en El País, 2015)

Luis Martínez se imagina un país que no ve, ni antes de las elecciones ni ahora. Lo que vemos también quienes nos imaginamos, como él, un país defensor de su escuela pública, es la necesidad de seguir en la brecha defendiendo ese sueño.


Filosofía de la educación


Hace unas semanas Jean-Claude Carrière, guionista de Buñuel, se definía como un producto de la educación pública. Nació en una casa pobre y sin libros, pero su capacidad, soportada por una sociedad vocacionalmente justa, hizo de él lo contrario de la realidad. 

Una escuela pública igualitaria, decente y bien abastecida debería ser la piedra de toque en la que comprobar la pasta real de un país. Más allá de la ideología y los sistemas, al otro lado de teorías y manías, ¿quién puede discutir la urgencia de reducir de forma drástica el número de alumnos por aula; el aumento de medios y de profesores junto a la dignificación de la labor de estos últimos? 

Me imagino un país en el que la primera opción de las familias, de todas, fuera una enseñanza pública donde se forjen ciudadanos; me imagino una nación en la que las clases sociales no se distribuyeran por colegios; me imagino una sociedad en la que no se confundieran los privilegios con la libertad de elección; me imagino un consenso sobre todo ello. Y no, no sale España. Ni la de antes ni la de después de las elecciones.




1972. De pie, con barba, Jean-Claude Carrière;
sentados, Alfred Hitchcock, Luis Buñuel, Billy Wilder .... EL PAÍS




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